MUNDIAL, BAJO EL SILBATO DE WASHINGTON.

Por: Pablo Moctezuma Barragán.
Terminó la Copa Mundial de Futbol de la FIFA el 19 de julio de 2026, fue la vigésima tercera edición de este gran evento que acapara la atención internacional. Todas las 22 copas anteriores se desarrollaron en un solo país, sabemos que México organizó las ediciones de 1970 y 1986, en esta ocasión tras 40 años de neoliberalismo y neocolonialismo, por primera vez en la historia se organizó en tres países: Estados Unidos, Canadá y México. Se dice en las crónicas oficiales que “Norteamérica” superó la propuesta de Marruecos en la votación final en el 69 Congreso de la FIFA en 2018. Así meten a México en el saco de “Norteamérica” y alardean que es la tercera copa que se celebra en México, ¡Sí… pero atención! ¿de qué manera y qué significa en el fondo este hecho?
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, declaró que este evento deportivo mostrará al mundo lo que es América del Norte, por la organización en conjunto con México y Canadá. «Estamos entusiasmados por lo que será el evento deportivo más grande de la historia. Juntos, nuestros tres países mostraremos al mundo lo que América del Norte puede lograr cuando trabajamos hombro con hombro. Pero es claro que trabajan “montados sobre nuestros hombros”, no hombro con hombro.
Hace décadas que Washington busca la integración subordinada de México y Canadá a Estados Unidos, con el pretexto de que son “región norteamericana”. En realidad, el imperio estadounidense, en su lucha por la hegemonía mundial, busca subordinar completamente a sus dos vecinos, vive ya su decadencia, no puede ya con la economía China, no logra derrotar a Rusia en Ucrania ni con toda la fuerza de la OTAN, no tiene éxito al enfrentar a Irán, ni ha podido quebrar al pueblo palestino ni al pueblo cubano a pesar de sus políticas genocidas extremas. Busca mantener su posición de dominio con la violencia descarada y en esa situación trata a toda costa de controlar a sus vecinos, a México en primer lugar y a Canadá. Busca controlarnos a toda costa, por eso se ha empeñado en dominarnos o integrarnos poniendo nuestros recursos naturales, humanos y nuestros territorios a su disposición y antojo. Desde hace más de treinta años se inició la integración económica, política, cultural y militar, ahora vivimos la integración deportiva en el deporte más popular el mundo: el futbol.
México ha sido, es y será un país latinoamericano, pero desde el inicio del neoliberalismo y en particular, con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, se tuerce la realidad para decir que somos norteamericanos, se firma el Tratado de Libre Comercio y se inicia la integración comercial, económica, política y militar. Esto se intensifica con los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto, en los en los últimos dos gobiernos no se ha revertido. Por su parte, Peña Nieto no solo firmó el TMEC con Trump y Trudeau, también aceptó nuestra participación subordinada en el mundial.
La inequidad fue clara y patética, de los 104 partidos, 78 se jugaron en Estados Unidos, solo 13 en Canadá y 13 en México. Allá se jugaron los principales encuentros, las dos semifinales y la gran final. El juego final de la Copa del Mundo 2026, fue presenciado en el mundo entero por 2,200 millones de personas, además del himno de los dos contendientes: Argentina y España, se cantó el himno de Estados Unidos; la copa fue entregada únicamente por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acompañado por Infantino, quien otorgó el trofeo al capitán de la selección de España en la ceremonia de premiación tras la victoria de su equipo sobre Argentina y luego se plantó en el escenario para aparecer en la foto junto a los campeones mundiales, negándose a dejar el espacio, no se hizo acompañar por la presidenta Sheinbaum, ni el primer ministro Carney de México y Canadá, los hizo a un lado.
Documentos oficiales presentan el Mundial como una oportunidad para mostrar la «grandeza» de Estados Unidos, atraer inversiones y coincidir con las celebraciones del 250 aniversario del país. En medio del mundial, Washington intensificó sus ataques contra los migrantes, la mayoría mexicanos, y ante el reclamo de México el Departamento de Estado de EU devolvió groseramente, el viernes 17 de julio, dos días antes de la final, las cartas de protesta enviadas por el gobierno de México contra las acciones de agentes del ICE. Recientemente han muerto 18 mexicanos, cuatro en operativos del ICE y 14 en sus centros de detención. Uno de ellos, Lorenzo Salgado Araujo iba a trabajar, llevaba 35 años laborando de sol a sol en EU. Obreros, constructores, jardineros, meseros, lavanderos, personas trabajadoras en EU son criminalizadas. Muchos mueren en manos del ICE, 52 han muerto en año y medio en centros de detención. En las últimas décadas han muerto 15,000, la mayoría cruzando la frontera. Es la moderna esclavitud, si el imperio yanki se levantó en el siglo XIX esclavizando afroamericanos del sur, hoy, en el siglo XXI, en su plena decadencia, abusan de las y los migrantes del sur, la mayor parte mexicanos. No les dan papeles y les niegan todo derecho, hasta el de la vida, como lo hacían en la esclavitud clásica.
La gran contradicción es que sin importar las amenazas de Washington, ni su trato a los mexicanos en el país vecino, en 2026 el gobierno de México sigue participando con tropas de EU en eventos militares en Mississippi, en Virginia, en Nueva York, durante el mundial de futbol, en Hawai y en las que dirige su Comando Sur en Panamá, Antigua y Barbuda. Sigue colaborando con EU en múltiples ejercicios militares trasnacionales como el Especializado Conjunto, Fuerzas Amigas, TRADEWINDS, UNITA, Green Flash, NAMSI (North American Maritime Security Initiative), SOF (Special Operations Forces Training Events). Y en México actúan militares estadounidenses en San Miguel de los Jagueyes, Donato Guerra y Santa Lucía en el Estado de México, en Antón Lizardo, Veracruz, en Santa Gertrudis, Chihuahua, San Luis Carpizo, Campeche, Tijuana y Mexicali BC, Nogales Sonora, Piedras Negras, Coahuila y otros estados en eventos de capacitación, simulacros, entrenamiento, francotiradores, infiltración y captura de objetivos estratégicos, etc.
La forma es fondo. En el mundial quedó claro cómo EU subordina a México. También se hizo patente el rechazo a Trump, pues durante la final del Mundial en el MetLife Stadium, fue recibido con abucheos. En la ceremonia de entrega de las medallas, Trump acaparó el escenario en exceso, entregó acompañado por Infantino las 46 medallas a los jugadores de España y Argentina, él solo, acompañado por Infantino; luego a la terna arbitral haciendo a un lado sorpresivamente a los mandatarios de México y Canadá, Sheinbaum y Carnegie, respectivamente. Es sabido que cuando se reparten medallas y hay varios participantes en el presídium se turnan uno a uno al repartir los reconocimientos, en este caso Trump se impuso él solo. Por cierto, llamó la atención que el argentino Cristian “Cuti” Romero no saludó a Trump. Para disimular, a la presidenta de México se le permitió entregar el trofeo de mejor jugador a Rodri y eso fue todo, aunque en México esa foto circuló mucho, pero hay que ver el contexto.
Trump actuó como dueño y señor del torneo más importante del mundo, ese era su objetivo. El presidente de Estados Unidos, reveló públicamente que había llamado a Infantino para pedir que se dejara sin efecto la tarjeta roja recibida por el delantero estadounidense Folarin Balogun durante el certamen. La sanción finalmente fue revocada y el atacante pudo disputar el encuentro de octavos de final frente a Bélgica, una situación que generó severas críticas por la descarada injerencia política en el desarrollo del torneo. Por eso y muchas cosas más el mandatario estadounidense fue recibido con rechiflas al entrar al estadio.
Mientras rodaba el balón en Estados Unidos, seguían los ataques de Washington a Irán, y el informe formal al Congreso sobre la reanudación de las hostilidades, el cerco genocida contra Cuba, los asesinatos en Gaza y Cisjordania y el apoyo al militar al sionismo, el patrocinio de la guerra en Ucrania, el saqueo de la riqueza de Venezuela a pesar de ser víctima de terremotos, sus operaciones en Irak, Siria y Somalia, acciones contra Yemen y los ataques del ICE a migrantes, etcétera, etcétera.
El mundial fue, a su vez un evento sumamente elitista que excluyó a la mayoría de la población por los enormes costos de hoteles, restaurantes, la red de transporte, los precios desorbitados de los precios de avión y de la red de transporte, los precios se dispararon y costó una fortuna asistir al mundial. El costo promedio por visitante alcanzó los 100,000 pesos y 600,000 a los que siguieron todo el torneo. La política de precios abusiva fue escandalosa. Por otra parte, hubo grandes escándalos por las decisiones arbitrales a favor de EU y se empañó la imparcialidad del torneo, a ojos claros todo fue objeto de “negociaciones” e imposiciones.
Juan Villoro ha afirmado que el futbol ha sido capturado por intereses económicos, la FIFA, las apuestas y la comercialización excesiva. Considera que el Mundial sigue siendo un espectáculo capaz de generar emociones únicas, pero que está condicionado por una lógica de negocio que aleja a los aficionados. En efecto, en el capitalismo se lucra con las necesidades básicas, salud, educación, alimentación, transporte, vivienda, también el esparcimiento y el deporte es una necesidad básica y debe estar al alcance de todas y todos, en la actualidad el mundo entero contempló cómo en el sistema que vivimos todo es negocio y siempre se busca la máxima ganancia, mientras que en Qatar la FIFA ganó 7,500 millones de dólares, en EU acumuló el doble, ganando 15,000 millones de dólares y excluyendo a las mayorías de asistir a los juegos. Así fue el mundial más lucrativo de la historia, con más patrocinadores.
Pero si bien Donald Trump usó políticamente el torneo de futbol, con la ayuda incondicional de Gianni Infantino, que lo declaró en 2025 Premio de la Paz de la FIFA, los pueblos también irrumpieron con manifestaciones políticas justicieras que hicieron del Mundial 2026 uno de los torneos con mayor carga política y social de las últimas décadas. Palestina estuvo siempre presente. Fue la protesta más visible durante el torneo. Miles de aficionados desplegaron banderas palestinas en diversos estadios. En Toronto, seguidores de Bosnia y Herzegovina y activistas realizaron manifestaciones denunciando la relación de la FIFA con patrocinadores vinculados a Israel y expresando solidaridad con Gaza. En la Ciudad de México, cientos personas formaron una bandera humana de Palestina frente al Monumento a la Revolución durante la inauguración del Mundial y a lo largo de la Copa, domingo a domingo se efectúo en el Ángel de la Independencia un Plantón por Palestina. La RETA Red Trinacional Antimundial integrada por organizaciones y colectivos de México, Estados Unidos y Canadá) mantuvo una campaña de información de movilizaciones y articulación de protestas y denuncia de los impactos sociales, urbanos y de derechos humanos que generó la organización del Mundial, la gentrificación, militarización y desplazamiento de comunidades, así como la coordinación con otros movimientos sociales.
Durante el mundial, también hubo jugadores y miembros de cuerpos técnicos que exhibieron banderas palestinas o realizaron gestos de apoyo, señaladamente el entrenador de la selección de fútbol de Egipto, el exfutbolista Hossam Hassan y el seleccionado español de 19 años Lamine Yamal que vive en un barrio obrero, hijo de un inmigrante marroquí, levantó la bandera palestina en días previos a la inauguración del Mundial.
En Argentina resonó el eco de la consigna “las Malvinas son Argentinas” y su rechazo a las potencias colonizadoras. A pesar de que Milei acordó con la FIFA la prohibición de cualquier alusión a las islas durante la contienda con Inglaterra, al ganar el partido, los jugadores de la albiceleste desplegaron una manta con la consigna que defiende la soberanía territorial frente a Inglaterra. Incluso Messi lanzó una crítica: “Hay gente que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes…dijo”.
La acción de Benjamin Natanyahu, quien declaró públicamente que apoyaba a la selección argentina para ganar la Copa del mundo, fue desfavorable ante los ojos del mundo para este país. Incluso grabó un mensaje dirigido al presidente argentino Javier Milei en el que afirmó: “Javier eres un verdadero amigo… apoyamos a Argentina en muchos sentidos, incluido mañana” un día antes de la final. El respaldo diplomático de Argentina a Israel en diversos foros internacionales, la visita oficial de Milei a Israel meses antes del Mundial han sido nefastos. Por cierto, el pueblo de Argentina estuvo alerta y abortó el intento de Milei de hacer aprobar una ley en el senado para que los sionistas se apoderen de la Patagonia, permitiéndoles la compra indiscriminada de tierras. Esa nefasta ley se pospuso para agosto y es sumamente peligrosa para la nación argentina. Las responsabilidades de las cúpulas de ese país favorecieron un clima de división en América Latina que se reflejó en el apoyo de muchos en Latinoamérica a equipos europeos sobre el de argentina.
El apoyo a Irán por parte de México fue ejemplar, Trump trató de excluir a la selección iraní de la copa y les impidió dormir en territorio norteamericano, pero México los apoyó y acogió de manera solidaria y humana. Lo mismo sucedió durante los partidos en EU.
En las sedes mundialista se disputaron batallas fuera de la cancha. En México resonaron las demandas de la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación), las Madres buscadoras de personas desaparecidas, familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, pensionados de Pemex y CFE, trabajadores y sindicatos. En Estados Unidos hubo múltiples protestas contra el ICE y las políticas migratorias de Washington y contra las revisiones migratorias extraordinarias a aficionados y delegaciones; retenciones de integrantes de algunas selecciones; deportaciones y dificultades para el ingreso de árbitros y visitantes. El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan fue excluido, así como dos seleccionados de Irak y numerosos directivos de Irán, periodistas, así como miles de personas afectadas por restricciones de visas y prohibiciones de viaje al país que tanto presume de defender “la libertad”.
En esta Copa de futbol 2026 se mostraron crudamente algunas de las contradicciones que vive el decadente mundo capitalista contemporáneo y han mostrado a los pueblos las grietas del poder. Será la lucha de los pueblos por la paz y la soberanía la que permita en un futuro hermanarnos en eventos internacionales que inspiren al deporte y la convivencia sana en un nuevo sistema que satisfaga las necesidades básicas para el bienestar universal, armonice pueblos y naciones e inspire a la superación de cada una, hombro a hombro con las demás en todos sentidos, también en el esparcimiento.
SICmx



