DETENER EL GENOCIDIO.

Por: Pablo Moctezuma Barragán
“Estoy muy asustada, por favor ven. Ven y llévame. Por favor, ¿Vendrás?” fueron las palabras que se escucharon tras una llamada telefónica a “Media Luna Roja Palestina”. Era la voz de una niña de apenas cinco años Hind Rajab Hamada. Estaba atrapada en un coche en un barrio de Gaza llamado Tel al-Hawa. La niña iba en un automovil con sus dos tíos y sus primos cuando fueron atacados por las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel), se calcula que el coche recibió 355 impactos.
Su prima de 15 años, Layan Hamadeh, hizo la llamada a Media Luna Roja, refirió que estaban rodeados de tanques y que sus papás y hermanos habían sido asesinados, dijo que un tanque estaba ahí a su lado y cuando estaba hablando, de pronto gritó… fue ametrallada y muerta. Solo sobrevivió Hind, fue un ataque premeditado y a plena luz del día, efectuado por el ejército israelí.
Luego de oír la metralla a la que siguió una larga explosión, los de Media Luna marcaron y contestó la niña Rajab. Su prima había muerto también. Durante tres horas estuvieron hablando con ella, gestionaron el permiso para mandar una ambulancia. Más tarde su abuelo declararía que la niña había sido herida en la mano, el pie y la espalda.
Dos miembros de la Media Luna, Yusuf Zeino y Ahmed al Madhoun fueron enviados en una ambulancia para rescatarla. Mientras tanto se le indicó a Rajab que se escondiera en el vehículo. El audio de la llamada telefónica entre la Media Luna Roja, Hamadeh y Hinds Rajab fue publicado por la Media Luna Roja, el 3 de febrero de 2024.
A pesar de que la ambulancia había sido autorizada y se le dio luz verde para entrar al área, se perdió contacto con ella. Resulta que fue atacada por un tanque y Hind Rajab también fue asesinada, así como los dos rescatistas que iban en su auxilio.
La ambulancia había sido destruida con un proyectil de tanque HEAT M830A1 de fabricación estadounidense, así se usan municiones estadounidenses contra civiles palestinos.
La historia de Hind Rajab se ha convertido de un símbolo global que muestra el genocidio y el sufrimiento infantil en Palestina, así como la heroicidad y los peligros que enfrenta el personal de la salud que atiende emergencias. Este caso sirvió como catalizador para las juventudes que se movilizan en las universidades de todo el mundo. En Columba, Nueva York, las y los estudiantes ocuparon el Hamilton Hall y lo bautizaron como Hinds Hall. Este caso muestra palpablemente cómo los sionistas cometen crímenes de guerra abierta y descaradamente.
La tragedia dio origen a la creación de la Fundación Hind Rajab, una organización con sede en Europa que se dedica a investigar y denunciar crímenes de guerra en Gaza. También ha inspirado obras culturales, musicales y una película “La voz de Hind Rajab” (2025) que narra los hechos y ha contribuido a divulgar los horrores del genocidio contra Palestina y en particular contra su niñez y su futuro.
El 19 de agosto de 2026, tras más de dos años de constantes negativas, el ejército israelí admitió formalmente que sus tropas dispararon contra el vehículo e inició una investigación penal interna. Sin embargo, la experiencia enseña que dichas “investigaciones” terminan siempre en una farsa, la familia de Rajab y organizaciones jurídicas rechazaron el peritaje interno exigiendo un tribunal internacional independiente.
A pesar del alto al fuego declarado en octubre de 2025, los ataques y el genocidio contra el pueblo palestino han continuado sin tregua en 2026. Desde entonces, al 24 de agosto, se han registrado 1,288 palestinos muertos.
Confinada en un sector reducido de Gaza, la población sufre bloqueos de ayuda, destrucción masiva y un control militar israelí que ya abarca el 70 % del territorio.
Con la llamada Línea Amarilla, Israel se ha apoderado de dos terceras partes de la Franja de Gaza. Se ha desatado una agresión simultánea en Cisjordania, donde hay más de seis ataques de colonos diarios que, junto con las restricciones de acceso, han desplazado a miles de personas en 2026.
Los pueblos árabes y de los cinco continentes se movilizan para apoyar la resistencia del pueblo palestino. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha condenado la ofensiva de Israel, pero es necesario hacer más, que el Gobierno mexicano y los gobiernos del mundo rompan relaciones con Israel y lo aíslen internacionalmente, así como que se condenen los crímenes de guerra y se castigue a los culpables.
El mundo dice ¡NO AL GENOCIDIO!
Es preciso detener a Israel, además de sus crímenes en Palestina, ha atacado y cometido crímenes de guerra en Irán, El Líbano, Siria, Yemen y está interviniendo en México, Argentina y Colombia. El hecho de que tenga todo el apoyo de Washington, no debe seguir dándole impunidad.
Su aislamiento internacional debe ser impulsado con fuerza, en primer lugar, con el reconocimiento del Estado de Palestina que ya ha sido formalizado.
Actualmente, 157 de los 193 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) —aproximadamente el 81 % del total— han reconocido oficialmente al Estado de Palestina. A nivel del Consejo de Seguridad de la ONU, cuatro de los cinco miembros permanentes lo reconocen (China, Rusia, Francia y el Reino Unido), mientras que Estados Unidos no lo reconoce y mantiene su derecho de veto respecto a la membresía plena de Palestina en la ONU.
Además, varias naciones del mundo han roto relaciones con Israel. Naciones de América Latina, África y Asia han retirado embajadores o suspendido vínculos diplomáticos directos. Incluso aliados tradicionales y de la Unión Europea han criticado públicamente a Israel y suspendido la exportación de armamento. Legalmente Israel enfrenta procesos en la Corte Internacional de Justicia, que es el máximo tribunal de la ONU, y ante la Corte Penal Internacional (CPI) se han solicitado órdenes de arresto e investigaciones contra altos funcionarios de Israel.
La movilización de estudiantes y académicos de todo el mundo ha llevado a numerosos boicots universitarios y a la ruptura de convenios de investigación y programas de intercambio.
Por otro lado, miembros del gabinete israelí e instituciones específicas vinculadas al expansionismo en Cisjordania sufren sanciones financieras y restricciones de visado impuestas por otros gobiernos.
Recientemente, el 21 de agosto, Turquía emitió una orden de arresto internacional contra Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel y contra Afek Moskovitch por genocidio, en el marco de la investigación sobre la detención ilegal de activistas que viajaban en la Flotilla para Gaza. Es sabido que, los cerca de 430 tripulantes de alrededor de 50 barcos, fueron secuestrados y llevados a Israel donde fueron maltratados y en algunos casos torturados.
Pero el ente sionista está desatado, Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, no esconde su fiebre genocida tras pedir matar a entre 30 y 40 personas cada noche en Gaza y afirmar que los palestinos “no son personas”. El ministro de guerra del ente, Israel Katz, realiza una visita ilegal en Siria a los militares del régimen sionista establecidos en el monte Hermón, situado en el sur del país árabe.
Lo más patético ha sido que los papalotes o cometas que vuela la niñez de Gaza y que no contienen materiales explosivos, ni sospechosos y que son inofensivos, han sido calificados como “drones” por los militares israelíes y llevó a Netanyahu a emitir un ultimátum para detener el lanzamiento de papalotes, amenazando con intensificar los ataques aéreos y a evacuar masivamente a la población. El domingo 23, fue atacado un niño de 4 años, Mahamad Taha que estaba jugando en un escondite improvisado cerca de las vallas fronterizas y murió asesinado por considerársele una amenaza.
Es hora ya de que México rompa todo tipo de relaciones con Israel, siguiendo su tradición de defensa de la soberanía de los pueblos. El México de Lázaro Cárdenas, fue el primero en denunciar los crímenes de Hitler y Mussolini. Cuando la invasión a Abisinia (hoy Etiopía), México, bajo el gobierno de Cárdenas, condenó firmemente esta invasión ante la Sociedad de Naciones, argumentando que era una violación flagrante del derecho internacional. Fue uno de los pocos países que no reconoció la ocupación italiana y apoyó la soberanía etíope.
El gobierno de Cárdenas denunció la invasión a Albania por Italia y la anexión de Alemania a Checoslovaquia, la subsiguiente invasión a Polonia, Bélgica y Holanda criticando siempre la política expansionista de los regímenes fascistas y nazis. Además rompió relaciones con Alemania e Italia en 1941.
Nuestro país fue el único que, en 1961, en la Conferencia de Punta del Este inaugurada en Uruguay, se opuso a la exclusión de la Organización de los Estados Americanos de Cuba, que impulsó Washington y fue el único país que no rompió relaciones con Cuba.
México rompió relaciones con el régimen fascista de Augusto Pinochet en Chile en 1973 y no las reestableció hasta 1990 en que se terminó la dictadura en el país austral.
Nuestro país apoyó a la República Española frente al levantamiento militar del general Francisco Franco, quien recibió apoyo militar directo de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini. En 1975 el gobierno federal puso fin a las relaciones con España denunciando el crimen del fascista Francisco Franco que asesinó y ahorcó dándoles “garrote vil” a cinco presos políticos.
El gobierno mexicano, invariablemente condenó el régimen de apartheid en Sudáfrica y apoyó siempre congruente la lucha contra el racismo y la segregación racial, impulsó la gestión para apoyar la liberación de Nelson Mandela y la promoción de sanciones internacionales contra ese régimen, lo hizo todo el tiempo que duró el apartheid, solo hasta 1993 tras la derrota de éste, se establecieron nexos diplomáticos.
Las movilizaciones en México y en el mundo reclaman detener el genocidio en Palestina, las y los mexicanos exigimos que nuestro gobierno juegue un papel de avanzada en la tarea de aislar internacionalmente y castigar los crímenes de guerra de Israel. Es hora de romper relaciones de todo tipo con Israel y alentar la formación de una fuerza internacional en pos de la paz y de la justicia.
SICmx



