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Larga pausa de empleos.

Por: Enrique Kato Vidal.

Sin una fecha definida, en un evento que sólo llega una vez al año se publica el informe de gobierno, entre los capítulos que contiene está el económico y en él solía destacarse el avance de la actividad económica y del empleo. Las cosas cambian. La versión actual del informe del estado de Querétaro ha excluido en las cinco ocasiones (2022-2026) la cifra de expansión de la actividad económica.

El segundo indicador, el número de empleos creados tenía su lugar destacado en el informe y gradualmente desapareció del documento. Hagamos el repaso. En el primer informe en 2022 se reportó que

“Se generaron 6,781 nuevos empleos de alta especialización con valor agregado y mano de obra calificada”

El tercer informe en 2024 contenía una expectativa, no un resultado alcanzado

“Los nuevos proyectos de inversión en este período traerán consigo la creación de más de 12,400 empleos de alta calidad”

Recientemente en el cuarto y el quinto informes ya no aparecen cifras de empleos, únicamente de emprendedores

“Se dio acompañamiento a 108 proyectos de emprendimiento”

“Durante la presente administración, se impulsó el desarrollo de 1,128 proyectos emprendedores”

Este recuento hace constar que en los informes se reemplazó el logro de creación de empleos por el número de negocios que intentan establecerse en la economía de Querétaro. Ambas estadísticas deberían tener su propia relevancia, sin que una sea el reemplazo de la otra.

La razón para omitir la cifra de empleos podría ser la baja la creación de empleo. La respuesta debería ser una conversación amplia y no acallar el tema. Se debería atender el problema desde sus primeros signos y perder tiempo valioso. Las soluciones a los problemas requieren tiempo y esfuerzo. En este sentido, una actuación pronta hubiera dado mayor margen de maniobra para reunir los recursos y evitar la acumulación de problemas.

 El freno a la creación de empleo ha sido notable. En Querétaro, se creaban cerca de 35 mil empleos en 2022 y 2023. Esa era también la tendencia en la década de 2010 a 2019 cuando se creaban aproximadamente 30 mil empleos anuales. Fue en 2024 el año en que se transitó de una alta a una baja creación de empleo, la desaceleración fue muy marcada. Al final de 2024 se tocó fondo, la economía de Querétaro que fue una gran generadora de empleos, redujo la creación de empleos a 7 000 durante 2025 y la primera mitad de 2026.

Para hallar un período similar de baja creación de empleo en la historia de Querétaro habría que retroceder más de 20 años. En aquel tiempo, 2003-2004, el estado tenía un millón y medio de habitantes. En 2025, la población estatal fue de dos millones 600 mil. Por lo que se requieren muchos más empleos considerando que la población ha aumentado en más de un millón de personas. Una de las explicaciones de por qué perdió dinamismo la economía de Querétaro está en los cambios que ha tenido la inversión extranjera directa. El problema laboral ha sido persistente, no es de utilidad voltear la mirada, sería mejor lograr un diagnóstico y consensuar alternativas.

El papel de la inversión extranjera

Cada año, entre 2015 y 2026, Querétaro recibió 3 200 millones de dólares. Este monto de Inversión Extranjera Directa (IED) sirvió para que las empresas de capital extranjero se instalaran, también para que modernizaran sus procesos, o para financiar la ampliación de su capacidad productiva. La llegada de inversión extranjera es la suma de múltiples personas tomadoras de decisión, el resultado no es una cantidad constante o previsible, sino montos erráticos y volátiles, lo que dificulta la planeación de la economía estatal en el corto y mediano plazos.

En las épocas cuando hay entrada continua de inversiones se da un impulso a la actividad económica y al empleo. Aunque eventualmente llegan períodos de turbulencia y se frena la entrada de recursos, entonces la economía entra en una fase de desaceleración o estancamiento dependiendo la merma de inversiones. Para conocer el impacto específico de la IED en la economía se requiere identificar los tres componentes de la inversión extranjera, de los cuales dos están relacionados a la creación de empleo y el otro mide el grado de rentabilidad.

Las tres variantes de inversión extranjera

Hay creación de empleo asociado a la inversión extranjera directa (IED) cuando se registran Nuevas Inversiones (primer componente) o cuando la matriz en el extranjero financia una ampliación de las empresas ya establecidas; este proceso se denomina Cuentas entre compañías (segundo componente). Este par de componentes es al que debe prestarse mayor atención dada su relación estrecha con el empleo. En cambio, de forma limitada el público observa el monto total, incluso si el componente más importante es la reinversión de utilidades.

El tercer componente de la IED es la Reinversión de utilidades, el nombre sugiere algo impreciso, por ejemplo, que hubo compra de nueva maquinaria. Un término más preciso debería ser Retención de ganancias dado que mide la rentabilidad que crea la empresa extranjera y que podría usarse, ya sea para repatriarse como utilidades o posiblemente para financiar nuevos proyectos productivos. No hay ambigüedad en que este componente refleja el nivel de utilidades, la incertidumbre surge al no poder identificar cuál es el uso que se da a estos recursos.

Mirar más allá de las reinversiones

Hay un cambio de época en los últimos 20 años de la economía queretana. Antes de 2015 la mitad de la inversión extranjera que se reportaba era financiamiento que llegada de fuera (componentes: Nueva inversión o Cuentas entre compañías). Esta fuerte inyección de nuevos recursos impulsaba la creación de empleos manufactureros y no manufactureros. Las empresas extranjeras redujeron su captación de recursos del exterior y aumentaron su retención de utilidades.

Antes de la crisis de 2020 ya era observable una muy débil entrada de nueva inversión extranjera. Esta tendencia negativa se acentúo en 2024 y años posteriores. La inyección fresca de inversión que representó 50% en 2006, al paso de dos décadas se ubicó en 15% o menos. Una consecuencia directa fue el estancamiento industrial y un colapso en la creación de empleos manufactureros. Esta asociación tan estrecha entre nueva IED y empleos muestra que sin el capital extranjero la economía de Querétaro no puede sostener por cuenta propia la expansión industrial.

Han pasado tres años desde que los empleos industriales comenzaron a escasear. Sorprendentemente, a pesar de que la economía de Querétaro está frenada, esto no ha provocado preocupación en el debate público ni tampoco medidas correctivas o de contención por parte de las autoridades. El problema que se enfrenta podría agravarse considerando que los responsables subestiman el deterioro del empleo y sobrestiman el supuesto beneficio de la inversión extranjera.

Las señales son claras, hay más crecimiento poblacional (1.7%) que crecimiento económico (1.1%) en los últimos cinco años como revela la Encuesta Intercensal de INEGI. Actualmente hay menos empleos industriales que hace 12 meses. Este contexto negativo y de urgencia queda opacado cuando lo que se da a conocer es una condecoración a la competitividad estatal. Faltará poco tiempo para que el destino nos alcance y tengamos que lidiar con una u otra realidad, la de falta de empleos o la de líderes competitivos.

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