Querétaro: La década de una apuesta incumplida.

Por: Enrique Kato Vidal
Para comunicar cuál es el rumbo de la economía local se recurre a indicadores como el número de empleos creadosdurante un año, el monto de inversión extranjera directa (IED) o esa cifra enigmática del Producto Interno Bruto(PIB). Por alguna razón las autoridades estatales anhelan que esos indicadores tengan una tendencia ascendente. Ciertamente hay personas que se benefician cuando hay alzas de la inversión o de la producción, desafortunadamente un indicador como el PIB no ofrece un panorama de las diferentes realidades, por ejemplo, de los riesgos y perspectivas entre la pequeña industria y las multinacionales. Al perseguir que los indicadores siempre aumenten, implícitamente se rehúye a reconocer que los beneficios del crecimiento no llegan a toda la población, aunque los indicadores estén en niveles máximos. Paradójicamente, la receta ha sido que si la prosperidad no ha llegado a los de más abajo es porque ha faltado más crecimiento a los de arriba.
Para reducir el sobreuso del Producto Interno Bruto los economistas se han buscado alternativas. Una propuesta muy exitosa fue la de Arthur Okun, asesor de la Presidencia de Estados Unidos al final de la década de 1960. Su idea en extremo sencilla fue analizar cuánto se reducía la inflación y el desempleo. A la suma de esas variables le llamó índice de miseria. Arthur Okun murió en marzo de 1980, no alcanzó a observar la elevada popularidad que tuvo su invencióndurante dos décadas.
Del índice de miseria a la expansión local
Mi planteamiento es reusar en positivo el índice de Arthur Okun utilizando variables que importan a los gobiernos locales. A este indicador lo llamé índice de expansión y consiste en sumar el crecimiento de la Inversión Extranjera Directa y la tasa de creación de empleos. Para que haya alta expansión se requiere de un aumento simultáneo de la IED ydel empleo. En la figura se muestra el caso de Querétaro durante cuatro sexenios, se observa que hay dos épocas doradas de la inversión extranjera, la primera cerca de 2006 con la instalación de la empresa aeronáutica Bombardier, y la segunda oleada de IED tuvo lugar cerca de 2016 con la ampliación de plantas de producción de Safran la empresa francesa de aeronaves.
Han pasado 10 años desde entonces y no hay indicios de que pueda surgir una tercera oleada de inversiones. Hubo revuelo y expectación porque -a inicios de 2024- Amazon Web Services anunció que invertiría $5 mil millones de dólares en Querétaro. Esa importante inversión se realizaría a lo largo de 15 años. De tal manera, que no se esperaría una llegada súbita de recursos sino una recepción constante de dólares durante largo tiempo. El nuevo perfil de inversiones crea pesimismo sobre la creación de empleos. En el pasado la industria estrella era la de autopartes, que evolucionó en la industria aeronáutica. Ahora, las nuevas inversiones se dirigen a los centros de procesamiento de datos (data centers).

En este futuro tecnológico abunda el pesimismo porque las máquinas ganan protagonismo y los empleos escasean. Por ejemplo, luego de 20 años de fuertes inversiones el sector aeronáutico en Querétaro ha contratado a solo 5 700 personas, apenas el 0.79% de los empleos en el estado. En esta nueva etapa, la perspectiva se deteriora más porque los data centers funcionan prácticamente sin trabajadores, su inversión es para tener equipos automatizados. Esta tendencia se confirma con las cifras de los censos económicos del Instituto de Estadística.
Suben las inversiones, el trabajo no
A pesar de que las inversiones aumentan, la creación de empleo fue escasa. En el período más reciente (2018-2023) el empleo aumentaba un 0.84% por año, en comparación al aumento de 3.8% en los quince años previos (2003-2018). No debería pensarse que el mal resultado se debió a la crisis por covid, en el pasado -2009- también hubo una crisisfuerte. Como señalé, la baja creación de empleo se debe a que las nuevas industrias contratan poco personal. En el caso de la industria aeronáutica para crear un nuevo empleo se necesita una inversión de un millón y medio de pesos. Con esa inversión en Querétaro se podrían contratar a cuatro trabajadores en otras industrias (no aeronáuticas), según el último censo económico.
Para dar un seguimiento regular a la actividad económica se requiere algo más que los censos económicos porque la información censal se publica sólo una vez cada cinco años. En cambio, otra fuente de información más oportuna es el ya mencionado Producto Interno Bruto. Su análisis es engorroso, entre otras cosas, por los desquiciantes altibajos que registra. Al final de este texto comparto una gráfica. El mensaje que se obtiene es el de una década (2016-2025) con un bajo crecimiento económico (1.6% anual), en comparación al crecimiento de la década previa (3.9%). La evidencia es consistente.
Las dos variables del índice de expansión (IED y empleo) están relacionadas con la cifra del PIB. Así, para que haya expansión se requiere no sólo que crezcan las inversiones, sino también el empleo. Desafortunadamente, la operación de los data centers no requieren muchas fuentes de trabajo. Por eso se destacan los empleos creados durante la construcción. Hacia delante, el impulso a la economía local mediante inversiones en data centers no se traducirá ni en un aumento de la tasa de crecimiento de la producción, ni tampoco del empleo.
El empleo sin un plan
El esfuerzo para dinamizar el PIB, no el empleo, es reiterativo en el Plan de Desarrollo de Querétaro 2021-2027. Inicialmente, se propone alcanzar un PIB más alto (en comparación al de otros estados –Reto 30), enseguida que el PIB por habitante sea de los cinco más altos de México (Reto 31), se insiste una tercera vez cuando se añade que Querétaro sea competitivo (Reto 33), es decir, altos niveles de producción. Adicionalmente, hay otras metas relacionadas a la producción como la atracción de inversiones, la formalidad del empleo y el crecimiento del empleo (Retos 32, 34, 35 y 37). Si bien se postulan múltiples metas, la variable clave es el PIB, la cual también se expresa como PIB sectorial: lograr más producción agropecuaria (Reto 39) y más actividad turística (Reto 40).
Sólo dos propuestas se orientan hacia algo distinto, más vinculado al desarrollo. Una de esas propuestas buscaría descentralizar la economía más allá de la zona metropolitana(Reto 36). Específicamente, se plantea que la zona metropolitana de Querétaro no concentre más del 80% de la actividad económica. Si bien sería relevante hacer efectiva una política más equilibrada de desarrollo regional, los esfuerzos no llegaron lejos, el municipio privilegiado en años recientes fue Colón. Aunque Colón no es reconocido como metropolitano en materia de población y vivienda, ciertamente es un municipio conurbado y metropolitano en materia empresarial e industrial.
La segunda propuesta con mayor vinculación al desarrollo es alcanzar una mayor paridad salarial entre mujeres y hombres(Reto 38). No hay información oficial sobre qué avances se hayan tenido. De cualquier manera, la meta no es ambiciosa, se propuso que Querétaro esté dentro de los 17 estados con mayor paridad salarial. Considerando que Querétaro está en los primeros lugares de competitividad e ingreso por habitante de México, se necesita recorrer mucho tramo para superar la baja paridad salarial y posicionarse en los mejores sitios de equidad salarial.
Por muchos años se ha dado demasiada atención a la variable del PIB. En el pasado, los resultados eran favorables. En el presente, el crecimiento de la economía se ha frenado. El énfasis en el PIB no ha sido proporcional a los resultados, la tasa de crecimiento 2016-2025 es menos de la mitad de la observada en la década previa (2005-2015) y se ha concentrado en la zona metropolitana polarizando el desarrollo territorial. No sirvió la estrategia de aumentar el PIB para que permearan sus beneficios a toda la población. Una reformulación de la estrategia debería diversificar sus objetivos, entre ellos: más eficiencia del gasto público, incrementar la calidad de los empleos, y alcanzar la equidad de género.
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