Crece el trabajo infantil, inaplazable erradicarlo.

Por: Andrés Peñaloza Méndez.
Tres millones y medio sometidos a trabajo infantil en México (Ver esquema 1 y cuadro 1).
Una lacerante realidad, rostro de la precariedad laboral y un agobiante empobrecimiento que abraza, a pesar de la reducción de las métricas de pobreza, a 27.4 millones de habitantes, siete millones en condiciones de pobreza extrema.


A esto añádase los 44.5 millones de personas carentes de servicios de salud y los 62.7 millones sin seguridad social. Respectivamente, el 34.2% y 48.2%, de la población total (133 millones 367 mil 428).[1]
Retroceso en esta materia respecto a los resultados de 2015, 2017 y 2019.
La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI, 2025, INEGI), reporta la existencia de 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años en situación de trabajo infantil. Una tasa del 12.6 % de la población de ese grupo de edad, superior al 11% registrado en 2017, previo al arranque de los sexenios autodenominados de la cuarta transformación (4T).
Del universo infantil trabajadora, 1.6 millones realizaron ocupaciones no permitidas (5.8 %); 1.7 millones, quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas (6.0 %); y 0.2 millones combinaron ambas modalidades de trabajo infantil (0.8 %). Por grupos de edad, sexo, condición de asistencia escolar y tamaño de la localidad, se aprecian diferencias notables, poniendo en desventaja a quienes habitan en zonas proletarias y rurales. (ver cuadro 1

En la ENTI 2025 se reporta lo siguiente: en el grupo de 5 a 14 años, la tasa de trabajo infantil se situó en 8.6% (7.7% para las niñas y de 9.5% para los niños). En el grupo de 15 a 17 años, la tasa fue de 24.6%; (17.5 % entre las mujeres y en 31.5 % entre los hombres).
Por condición de asistencia escolar, se observa una tasa de trabajo infantil fue de 9.9 % entre la población que asistió a la escuela (8.4% para las niñas y en 11.4% para los niños). Entre la población que no asistió a la escuela, la tasa fue de 48.4% (37.4% para las niñas y de 56.9% para los niños).
El trabajo infantil casi se duplica en las llamadas áreas “menos urbanizadas”, consecuencia de la desatención gubernamental e infraestructura social adecuada en ellas.
La tasa de trabajo infantil fue de 8.4% en las áreas más urbanizadas (tasas del 6.8% para las niñas y en 10.0% para los niños). En contraste en las áreas menos urbanizadas, la tasa fue de 15.7% (12.7% para las niñas y de 18.7% para los niños).
Ahora, si miramos la distribución del trabajo infantil en el mapa nacional, vuelven a aparecer los estados del sur sureste, los de siempre (ver gráfica 2).

Para ciertos grupos del sur sureste, el fortalecimiento político y económico e incluso la internacionalización de sus capitales, no contempla el abatimiento real de las añejas desigualdades en el mosaico nacional. “El sur también existe”, frase plagiada por neoliberales y progresistas, pretende darle sentido retórico a su norteado destino.
Eduardo Galeano contextualizaba el mundo del trabajo infantil:
Esos niños, hijos de gente que trabaja salteado o que no tiene trabajo ni lugar en el mundo, están obligados, desde muy temprano, a vivir al servicio de cualquier actividad ganapán, deslomándose a cambio de la comida, o de poco más, todo a lo largo y a lo ancho del mapa del mundo. Después de aprender a caminar, aprenden cuáles son las recompensas que se otorgan a los pobres que se portan bien: ellos, y ellas, son la mano de obra gratuita de los talleres, las tiendas y las cantinas caseras, o son la mano de obra a precio de ganga de las industrias de exportación que fabrican ropa deportiva para las grandes empresas multinacionales. Trabajan en las faenas agrícolas o en los trajines urbanos, o trabajan en su casa, al servicio de quien allá mande. Son esclavitos o esclavitas de la economía familiar o del sector informal de la economía globalizada, donde ocupan el escalón más bajo de la población activa al servicio del mercado mundial
La vara, por alto que la pongan e ilusionen con superarla, cuando se mide por los más pequeños y pequeñas de la sociedad, devela el futuro incierto e injusto que les tienden armonizado con rezos evangélico-sionistas y promesas de bienestar.
SICmx
[1]Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2026. Secretaria de Bienestar. Consulta: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1060729/15_Mexico_2026.pdf



