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El alto costo de un largo desempleo.

Por: Enrique Kato Vidal.

Hace algún tiempo que la tasa de desempleo no era un problema en México. Sí lo fue en medio de la crisis del COVID cuando el 5% de la población trabajadora estaba buscando un empleo. Después cuando arrancó la carrera presidencial en 2023 el desempleo estaba en un mínimo cercano al 3% y ha permanecido ahí desde entonces. En una economía como la de Querétaro el desempleo fue más bajo y alcanzó un 2% cuando, en enero de 2025, Donald Trump asumió por segunda vez la presidencia. Sin embargo, no debe asumirse que un bajo desempleo implica ausencia de problemas.

Aunque parece una buena noticia, no queda exento de problemas que actualmente en Querétaro haya un número pequeño de personas buscando trabajo. A diferencia de años atrás, la situación se ha agravado, ya que ha aumentado el tiempo de permanencia en desempleo. La mayor duración del desempleo no es algo que esté ocurriendo a lo largo de México, sino algo específico en Querétaro. Usualmente identificamos que el desempleo oficial aumenta cuando se destruyen puestos de trabajo y olvidamos revisar cuánto tiempo lleva conseguir un trabajo. En cambio, la duración del desempleo indica la facilidad o dificultad que existe para emplearse (salir del desempleo) según cuántos puestos de trabajo se estén creando.

     Más desempleo de larga duración

A pesar de altibajos, en Querétaro transcurrieron más de 10 años donde la gran mayoría de la población trabajadora lograba conseguir un empleo en menos de tres meses. La situación cambió desde 2020 cuando aumentó la duración del desempleo, primero por la crisis del COVID y después, a pesar de que se desvaneció aquella causa, no se redujo el desempleo de mayor duración. Entre 2008 y 2019 prevaleció un 15% de personas desempleadas de larga duración (más de tres meses), ese porcentaje aumentó a 20% y ha permanecido en ese nivel desde entonces (figura anexa). Comparativamente, en Estados Unidos también se ha observado una mayor duración del desempleo de 20% a 27%, siendo el criterio de su oficina de estadística (BLS) que la persona desempleada debe permanecer seis meses o más buscando empleo para contabilizarse como de larga duración.

Una perspectiva optimista sugeriría que siempre vendrán buenos tiempos y con ellos una recuperación económica que contenga el desempleo. Ese optimismo se validó al terminar la crisis financiera de 2009. Pero, más recientemente, en la década de 2020 los motivos son para el pesimismo, puesto que el crecimiento económico ha sido bajo. Los costos sociales se acumulan para quienes buscan sin éxito oportunidades en una economía de baja expansión.

El comportamiento presente en Querétaro dejó de parecerse al de un ciclo económico de expansión y recesión, y empezó a mostrar indicios de algo más grave como un estancamiento o, usando un tecnicismo, la histéresis (pérdida sostenida de dinamismo) un concepto popularizado por Oliver Blanchard y Larry Summers en 1986 que ha permanecido vigente. Dos señales son consistentes con la hipótesis de estancamiento (o histéresis): la primera es un cuatrienio de baja expansión económica (2%) y, la segunda, es el aumento en el desempleo de larga duración, como ya se señaló.

Las personas en desempleo de larga duración sufren un costo o estigma por haber estado fuera del mundo laboral, incluso si hubiera sido de manera involuntaria. La persona desempleada paga un costo emocional por fracasar en sus intentos por conseguir empleo y en las empresas se asume falsamente que el desempleo es una señal de la baja productividad de la persona.

     El riesgo de un crecimiento bajo

Para elaborar un diagnóstico de la situación estatal sólo se cuenta con la información de actividad económica disponible a junio de 2026. El Instituto de Estadística (INEGI) reportará las cifras de la segunda mitad del año en 2027. Observando la evolución reciente preocupa el bajo ritmo de expansión de los últimos cuatro años (2022-2026). El problema se complejiza porque al aumentar el desempleo de larga duración va debilitándose la economía y es más probable que perdure el bajo crecimiento económico.

El alto crecimiento económico con que la población identifica a Querétaro corresponde al período previo a 2015. A partir de entonces, la expansión no supera el 4% y en el período 2024-2026 el promedio es muy bajo, cercano al 1% anual (figura anexa). La gran inversión pública del estado ayudó a dar un repunte transitorio en 2023. Un par de años después la construcción del tren México a Querétaro trajo una importante derrama que es observable en la estadística macroeconómica.

Ahora, en los meses previos a la elección por la gubernatura es perceptible una reactivación del sector construcción. Será a mediados de 2027 cuando pueda verificarse cuál es el estado vigente de la economía, una vez que las grandes inversiones hayan quedado atrás. Mientras tanto debe mantenerse la alerta por la actual situación crítica y también porque un impacto negativo podría arrastrar hacia una recesión a una economía de bajo crecimiento.

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