¿Sacrificios humanos entre los mexihcas? (Segunda y última parte)

Por: Pablo Moctezuma Barragán
En todas las culturas existen los simbolismos y los mitos que no deben entenderse literalmente. Cuando en una iglesia católica se hace una cola para comulgar el cuerpo y la sangre de Cristo, nadie piensa que se sacrificó a alguien para consumir su carne y sangre. Si en una representación teatral alguien es asesinado, no quiere decir que el crimen se esté cometiendo en la realidad. Los invasores españoles que escribieron crónicas han dado infinidad de informaciones falsas o de malinterpertaciones, por desconocimiento de la realidad del Anahuac o por un acto deliberado de falsear los hechos.
En mitos y rituales se hablaba o representaban muertes y asesinatos. Por ejemplo, Adrián Recinos ha explicado cómo en los anales de Kakchiqueles se representaba la muerte de niños usando los ramos tiernos del cauce en vez de las flechas; sin embargo, se han interpretado como sacrificios. (1)
Los mexihkas celebraban fiestas calendáricas. Se dice que generalmente se sacrificaban cautivos de la guerra sagrada llamada xochiyaoyotl. Los etnohistoriadores americanos Frederick Hicks y Berry L. Isacc han probado con sus estudios de las fuentes que no hay ningún apoyo para esta hipótesis de las “guerras floridas”. Frederic Hicks escribe:
…los datos concernientes a las guerras floridas son escasos, pero ciertamente no justifican la generalización de que estas guerras tenían por objeto obtener cautivos para sacrificar. (1)
Según Bernardino de Sahagún y Diego Durán, los cautivos fueron sacrificados representando a los dioses de los mexihkas. En dichos sacrificios no se da una ofrenda humana a un dios o a un ser sobrenatural, sino que la víctima misma es el dios representándole.
Por ejemplo, en el Códice Florentino dice:
mecoalquica in chichicomecoam in jmixiptlaoan no tototecti: injquacmjquj Toci, no iquacmjqui (Entonces vinieron los chicomecoarepresentando a los totecti que murieron también cuando toci se murió.)
La palabra jmixipylsosn es el plural de xietlatin, que significa representar un papel. Queda claro que eran representaciones, pero el misionero Bernardino de Sahagún no tradujo este texto en náhuatl, sino que lo interpretó como sigue:
…salían los sátrapas de la diosa Chicomekoatl vestidos con los pellejos de los cautivos que habían muerto el día antes, a éstos llamaban tototektin.
Pero su interpretación no se puede apoyar por el texto náhuatl.
Otra cosa es el juego de pelota. Su referencia al sacrificio humano es muy vaga en las fuentes. Ni siquiera se conocen las reglas del juego. Es incomprensible cómo antropólogos y arqueólogos pueden dar por cierto que al final de este juego se hubiera matado a los perdedores y, algunas veces, también a los vencedores.
Es necesario negar la existencia de una base mitológica para el supuesto sacrificio humano, porque matar y degollar y sacar el corazón de Huitzilopochtli a su hermana Koyolxauhki no es un sacrificio ni un asesinato ritual, como ha comprobado Eduard Seler al principio de este siglo. Pero nadie parece haber tomado en cuenta las consecuencias de esta comprobación, ni siquiera el propio Seler.
¿Cómo sacaban el corazón? Para aserrar el esternón se necesita una sierra. En ninguna fuente se habla de una sierra referente al sacrificio humano y tampoco existen grabados ilustrando este método. Las fuentes concuerdan siempre, en palabra y grabado, en el uso de un cuchillo de pedernal para abrir el pecho, pero éste no se puede abrir con un cuchillo, sólo el abdomen. No obstante, Bernardino de Sahagún predica que abrían “de tetilla a tetilla o un poco más abajo”. Además, solamente abriendo el
abdomen no se dejan huellas en el esqueleto, pero sí al abrir las costillas, y no se ha documentado que se hayan encontrado huellas.
Si los mexihkas son los asesinos más grandes de todos los tiempos, ¿dónde están las pruebas? ¿Por qué no pueden documentar el sacrificio de corazón? La documentación de otros tipos de sacrificio humano es todavía más escasa, como la decapitación, el desollamiento y el sacrificio gladiatorio.
Con frecuencia la degollación es ilustrada como si se practicara con ayuda de un cuchillo, lo cual no es fidedigno. El desollamiento (tlakaxipehualiztli) es descrito en las fuentes como si se pudiera escapar de la piel como de un vestido: un solo corte desde la nuca hasta los riñones debería ser suficiente para desollar la piel en una pieza entera, como ilustran las presentaciones de Xipe Totee. Además, hay que objetar que en otras culturas existen grabados de pellejos humanos no por tratarse de sacrificios humanos sino para demostrar la imaginación y la libertad artística.
Al sacrificio gladiatorio, también tlauauanaliztli o tlakakaliliztli, hay otras posibilidades para interpretarlo, como iniciación (mito) o tortura (ejecución). (2)
El simbolismo indígena es muy valioso. En los ritos religiosos los chamanes sufrían la muerte mística. En los rituales generalmente se usaban plantas y piedras para personificar la muerte de alguien. Hay metáforas yollotli y eztli, en las que el corazón y la sangre equivalen a cacao, y no indica el sacrificio humano, como tampoco lo indican los grabados. Por ejemplo, decir “con el corazón en la mano” o “me enamoré y el corazón me arde” no significa literalmente que así lo sea.
No todos los grabados que muestran la muerte de algún hombre representan el sacrificio humano. Un grabado que ilustre la muerte de una persona puede representar una ejecución, un asesinato, un mito, una representación teatral, o la muerte mística durante una iniciación ritual. Es como pensar que para tener los monjes españoles calaveras en sus celdas tuvieron que matar a alguien.
Se ha creado la fama, desde la Colonia, de que los habitantes del Anahuaken lo general, y los mexihkas en lo particular, son los máximos sacrificadores en la historia de la humanidad. Existe el mito de que se sacrificaban miles y miles de personas cada año, y que mientras más se extendía el “imperio azteca” más sangre humana necesitaban.
Según este mito español, los aztecas sacrificaban a todos los prisioneros y hasta realizaban guerras floridas con el único objeto de obtener prisioneros para sacrificarlos.
Se cuenta que los mexihkas tenían por costumbre devorar a sus víctimas en una especie de comunión con los sacrificados. Los invasores españoles crearon esta negra historia para mostrar a los mexihkas como los máximos salvajes y asesinos que practicaban cultos demoniacos y, por tanto, había que destruir y acabar su monstruosa cultura.
Si la versión de que los mexihkas devoraban carne humana fuese cierta, es inexplicable que durante el sitio final de Tenochtitlan, en el que no tenían nada que comer, no se hubiesen alimentado con carne humana. Algún autor explica que durante el sitio no comieron carne humana porque no acostumbraban comerse a sus consanguíneos, pero se sabe que había varios kalpultin de “otomíes”, gente venida de Oaxaka y de otros pueblos, ¿por qué tampoco los comieron?
Cortés asegura que desde que él lo ordenó no volvió a darse ningún sacrificio humano. ¿Es creíble esto? Las costumbres de un pueblo no pueden borrarse por un decreto, de la noche a la mañana, y menos si éste proviene de un invasor extranjero.
De ser ciertas las versiones que califican a los mexihkas como voraces sacrificadores de sus semejantes, de haberse dado los sacrificios humanos, con toda seguridad, durante el periodo en que Kuitlahuak derrotó a los españoles en la “Noche de la Victoria” y más tarde cuando Kuauhtemokdefendía a la Confederación, los mexihkas hubiesen practicado sacrificios para obtener el favor de los “dioses”, más aún que en ese momento necesitaban apelar a ellos para vencer a sus terribles enemigos.
Sin embargo, el mismo Hernán Cortés asegura que desde que él llegó a Tenochtitlan y lo pidió u ordenó, no volvió a darse ningún sacrificio. (5)
Lo cierto es que hacía operaciones de todo tipo y hasta trepanaciones de cráneo. Hay códices que representan estas imágenes y las malinterpretancomo sacrificios humanos. En el Anahuak había múltiples representaciones teatrales o ceremonias donde se simbolizaban los sacrificios humanos, lo que no quiere decir que éstos fuesen efectivos.
En numerosos pueblos primitivos de todo el mundo, cuando tenían prisioneros había probabilidades de matarlos, adoptarlos, sacrificarlos o dejarlos libres. Se sabe que en el caso de los mexihkas se practicaba en algunos casos la adopción de extranjeros, ¿en qué casos los dejaban libres? ¿En qué medida y porqué eran ejecutados?
Es sabido que en la guerra no peleaban a matar, solo hacían prisioneros, que ya cautivos, podían pasar a vivir con el clan vencedor, en las batallas – que eran en una fecha predeterminada, de día y nunca por sorpresa, no destruían templos, escuelas etc ni asesinaban a la población civil. El combate se cernía a los dos ejércitos.
Es preciso desechar el mito español reproducido por informantes indígenas hispanizados que se ha extendido por todo el mundo, y que sin testimonios directos y ciertos han calificado a los mexihkas como insaciables sacrificadores humanos.
Por lo pronto, podemos encontrar múltiples contradicciones que dejan muchas dudas. Por ejemplo, se dice que se sacrificaba por mandato de Huitzilopochtli para que el sol (Tonatiuh) siguiera su curso. Dijeron los españoles que Huitzilopochtli (huitzillin-colibrí opochtli – de lado izquierdo) era el “dios de la guerra”, pero en realidad representaba la voluntad, ya que el colibrí tiene como característica que realiza sus
vuelos a voluntad y en todas direcciones. Huitzilopochtli representaba la voluntad y no tiene nada que ver con sacrificios humanos. Por otro lado, hoy tenemos claro que los pueblos del Anahuak eran astrónomos expertos que sabían con precisión cuándo habría eclipses de Sol, cuándo el Sol estaría en el zenit, el momento en que se iniciaban las distintas estaciones del año, los equinoccios, los solsticios, etcétera. Tenían conocimientos que hoy asombran a los arqueólogos, pues los teokaltin eran verdaderos
observatorios astronómicos, además de estar diseñados para recibir la luz del Sol en el lugar y forma exacta y para representar imágenes muy bien logradas. Hoy es indudable el alto nivel de conocimientos astronómicos de los pueblos del Anahuak y la exactitud con que pronosticaban los movimientos del Sol. ¿Es creíble que tuviesen la idea de que la sangre humana era necesaria para el movimiento del sol? ¿En qué cantidad? ¿Por qué sacrificar muchos o pocos prisioneros?
El tema de los sacrificios humanos es uno de los que causan mayor polémica, es justo estudiarlo sin prejuicios..
Es claro que los mexihkas practicaban la guerra, pero también que ésta no era su única ocupación, su desarrollo científico fue notable. En muchas de estas disciplinas estaban más adelantados que en Europa, aunque en el desarrollo del equipo bélico los europeos estaban bastante más avanzados. En cuanto a las reglas de la guerra, los mexihkas tenían una cultura muy estricta para dar una batalla, mientras que los europeos actuaban a discreción, por sorpresa y a traición, además que practicaban el genocidio y la destrucción de los poblados enemigos.
NOTAS
1 Hassler, Peter, “Sacrificios humanos. ¿Realidad o fantasía?”, CE-ACATL, 52-54, México, octubre-noviembre,
1993, p. 6.
2 Ibid., p. 4.
3 CE–ACATL, op. cit., rev., 53-54, p. 6.
4 Davies, Nigel, op. cit., p. 265.
5. Cortés Hernán. Cartas de Relación, 1963. Porrúa. México. p 88)



