JUSTICIA PARA MATÍAS

Por: Agustín Escobar Ledesma.
La demanda más sentida, no sólo de la familia de Matías Reséndiz Hernández, sino de la gente de El Rincón, es la de justicia, reclamo que se ha extendido a otras comunidades y, tal vez, a prácticamente todos los habitantes del municipio de Cadereyta de Montes, cansados de los abusos y la prepotencia de las autoridades locales.
Y es que Matías, niño de un año y ocho meses de edad, perdió la vida a raíz de un accidente automovilístico, ocurrido el 17 de marzo, en el que, de principio a fin, estuvo plagado de irregularidades en el actuar de las autoridades municipales quienes no detuvieron a las personas responsables de causar el accidente y la Fiscalía no ha dado resultados del suceso, por lo que los lugareños no están dispuestos a que se convierta en un caso más de impunidad.
Aquel día los integrantes de la familia Reséndiz Hernández, se dirigían en su automóvil por la carretera Cadereyta-Santa Bárbara, a su domicilio en El Rincón, a bordo de un Volkswagen Derby rojo, conducido por Héctor Reséndiz, de 37 años, en compañía de su esposa, Adelaida Hernández, de 37 años y sus hijos, Carla Dolores, de 13 años y Matías, de un año ocho meses de edad.
Frente a ellos, en el otro carril, venía circulando la camioneta Yukon, color gris, placas ULJ-329-F, para el estado de Querétaro, conducida por una muchacha que iba acompañada por otra jovencita como ella, quien, de pronto, invadió el carril contrario, impactando el automóvil de la familia que retornaba a su casa.
A pesar de la gravedad del accidente, la policía municipal no detuvo a quienes iban a bordo de la camioneta porque, al parecer, se trataba de las hijas, o de personas influyentes y muy cercanas a Miguel Martínez Peñaloza, presidente municipal de Cadereyta de Montes, quien busca la reelección al frente de este municipio.

En El Rincón.
Para conocer los testimonios de viva voz de lo que ocurrió en aquel accidente del domingo 17 de marzo, a dos meses del mismo, acudimos a El Rincón, una comunidad de alrededor de 600 familias, ubicada en el municipio de Cadereyta de Montes, para entrevistar a los integrantes de la familia Reséndiz Hernández, quienes, después de haber estado hospitalizados, aun convalecen en casa.
Héctor sufrió fractura del antebrazo izquierdo y cuatro costillas del mismo lado, situación que le impide realizar cualquier esfuerzo y, mucho menos, trabajar. Recuerda que aquel día, alrededor de las seis de la tarde, venía de regreso al Rincón, con su esposa y sus dos hijos y a la altura del rastro de Cadereyta, vio venir una camioneta Yukon gris en el carril de contraflujo que, de pronto, se le vino encima y no tuvo tiempo de esquivarla porque fue en fracción de segundos.

Héctor, al igual que la mayoría de los hombres de El Rincón, se dedica a la albañilería y a pintar casas, por lo que tiene que salir a buscar trabajo en las ciudades cercanas, Cadereyta, San Juan Río, Querétaro, etcétera. Además, también es artista puesto que pinta figuras religiosas en las iglesias y decora casas, hoteles y restaurantes con murales.
Después del choque, bajó de su coche, vio a dos jovencitas que se habían apeado de la camioneta, les reclamó porqué le habían chocado; una de ellas, llorando, le dijo que la perdonara, que había visto algo en el carril por el que circulaba, que por eso había invadido el carril contrario.
Héctor no supo si estaban alcoholizadas o si se había distraído con algún celular, lo cierto es que habían provocado el accidente; minutos después le dolió el pecho, ya no pudo reaccionar y llegaron unas personas a auxiliarlo. Miró a su coche impactado y se dio cuenta que sus familiares estaban atrapados y heridos.
A las personas que se acercaron les pidió que ayudaran a su hijo Matías y una de ellas lo llevó al hospital; como le dolía mucho el tórax, por las cuatro costillas fracturadas, se cayó, no se pudo levantar y después llegó la ambulancia por él.
Adelaida, todavía con cicatrices en la cara y sentada y reclinada en una cama de hospital que llevaron a su casa, en la que se encuentra postrada porque tiene ambos fémures fracturados, entre sollozos, menciona que, de aquella tarde del accidente, sólo recuerda cuando vio venir la camioneta que los impactó y perdió el conocimiento.
Quedó atrapada entre los fierros y láminas retorcidas, por lo que los bomberos tardaron casi dos horas en rescatarla y, señala, que mientras la sacaban de los restos del automóvil hecho pedazos, recobró el conocimiento, volteó a buscar a sus hijos, pero no los vio.
Los bomberos y la gente de Protección Civil le preguntaron que cómo se sentía, dijo que estaba mareada y también preguntaron que si su esposo había tomado bebidas alcohólicas, a lo que contestó que no.
Recuerda que después la subieron a una ambulancia y otra vez perdió el conocimiento y volvió en sí mientras la atendían en el Hospital Regional de Cadereyta y en aquel momento supo que tenía sus dos piernas fracturadas.
La versión de los testigos
De acuerdo a uno de los familiares de Héctor y Adelaida que estuvo en el lugar del accidente, pero que pide reservar su identidad, aquel día vio como una señora, al parecer la mamá de las dos muchachas que iban a bordo de la camioneta, pretendía que los policías la dejaran pasar al lugar que estaba resguardado.
Como no se lo permitían, les gritó y manoteó en la cara a los uniformados que terminaron franqueándole el paso; aquella mujer, acompañada de un joven, abrieron y cerraron las puertas de la Yukon accidentada para sacar cuanta cosa quisieron, ante la mirada de los policías que tenían acordonado el lugar.
Después del accidente, después de las ocho de la noche, cuando los integrantes de la familia Reséndiz Hernández eran atendidos en el Hospital General de Cadereyta, volvió a ver a la que parecía ser la mamá de las muchachas de la Yukon.

Aquella mujer fue a buscarlas ahí porque, al parecer, también fueron conducidas al nosocomio para su valoración médica. Después, nunca más volvieron a saber de aquellas tres mujeres, la que parecía la madre de las que iban a bordo de la camioneta que, de acuerdo a quien las vio en el Hospital, podrían tener entre 17 y 18 años de edad.
Miguel Martínez en El Rincón
Cuarenta días después del accidente en el que perdió la vida Matías y ninguna persona fue detenida por la policía municipal, el 25 de abril, el presidente de Cadereyta, Miguel Martínez, quien busca la reelección al cargo, acudió a un acto de campaña a Santo Domingo de El Rincón.

En aquel lugar, los vecinos, principalmente las mujeres, le reclamaron justicia para Matías y, enardecidos por la evidente impunidad del caso, le exigieron que se fuera de ahí, entre gritos de Morena, Morena, seguramente para hacerle saber que ellos, por desquite ante la impunidad, no votarían por el Partido Acción Nacional.
Ese mismo día por la noche el candidato acusó que integrantes de Morena lo habían agredido y había tenido que salir de la comunidad bajo la protección del Ejército mexicano y la policía municipal.
Después de aquella ocasión, los habitantes de El Rincón han sido amedrentados, por las noches les han colocado llantas en el acceso principal de la comunidad e, incluso, un lugareño, Óscar Vega, encaró, reclamó y golpeó a dos jóvenes, siendo uno de ellos Néstor Martínez, por supuestamente haber corrido a Miguel Martínez.
Presuntas culpables
En una nota que exculpa de responsabilidad a Miguel Martínez Peñaloza y su familia, publicada el 8 de mayo en el portal de internet, Conexión Q Noticias, refiere que en redes circula la versión que “… dos mujeres identificadas como Daisy Sánchez y Michelle Feregrino”, podrían ser las presuntas responsables del accidente.
Sin embargo, lo que no dijo Miguel Martínez, porque al parecer tampoco se lo preguntaron los periodistas, es por qué la Policía Municipal de Cadereyta, no detuvo a las mujeres que conducían la camioneta y las remitió a los juzgados para deslindar responsabilidades.
Como quiera que sea, en este caso las redes sociodigitales han jugado un papel muy importante, denunciando y señalando a las posibles responsables que iban a bordo de la camioneta Yukon y que, a pesar de haber sido plenamente identificadas por las autoridades municipales, éstas, las dejaron ir de la escena del accidente.
Las pérdidas
En el accidente, la familia Reséndiz Hernández perdió el automóvil, dos celulares, una caja y un bote de herramientas y la despensa que, previamente, había comprado en la bodega Aurrerá de Cadereyta.
También perdió la salud, puesto que Héctor y Adelaida quedaron mal heridos y lo más grave, lo irreparable, a pérdida de su querido hijo, Matías, quien tenía un año y ocho meses de edad y falleció al día siguiente, a consecuencia de los golpes recibidos en el accidente.
SIC mx