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CORONAVIRUS exhibe la falta de ética y profesionalismo en un sector del periodismo mexicano

La tarde noche de este domingo, en varios portales informativos así como vía redes sociales trascendió la lamentable noticia de que se había registrado la primera muerte por coronavirus en México.

Y fue a partir de un tuit realizado por el periodista Joaquín López Dóriga, que se desencadenó una andanada de comentarios en más de una cuenta «autentificada» de conocidos comunicólogos y personajes señalados por los propios usuarios en redes sociales como no afines al régimen actual que gobierna el país, y con afinidad me refiero a la clara animadversión que muestran a la mayoría de las acciones que implementa el presidente López Obrador.

Retomando este tuit, el cual esparció con gran rapidez la misma información en distintos medios, llegando a un punto álgido cuando periodistas encararon al presidente que se encontraba de regreso de su gira por Guerrero, para que diera una declaración urgente, incluso, que mandara el «pésame» a la familia» del «fallecido». Fue en ese mismo lapso de tiempo cuando la propia Secretaría de Salud desmintió la información la cual tuvo que ser aceptada por quienes en un primer momento crearon esta información falsa y no la corroboraron con las autoridades y fuentes oficiales.

Con este hecho lamentable, los claros ataques por diversos grupos de interés como son políticos de cierta ideología y la falta de rigor periodístico de un gran sector dedicado a comunicar en México queda más que claro, además, exhibieron la falta de ética que se vive actualmente en muchos medios de comunicación. Ya que además de no difundir de manera precisa el nombre del supuesto fallecido omitiendo o cambiando el orden de los apellidos, se quiso dar a entender un mensaje muy peculiar, en la que a partir del parentesco del supuesto fallecido con Carlos Slim y «contrastar» la riqueza de dichos personajes con el gran grueso de la población, se editorializó el hecho de que la población está prácticamente indefensa y a la deriva, ya que si un millonario se enferma y muere, ¿qué le espera al ciudadano común y de bajos recursos? Es decir, existió un mensaje que no informa pero si causa desasosiego y miedo entre la población.

Y no es la primera vez que se han difundido noticias falsas de este tipo, también la falta de rigor periodístico y querer tener la «exclusiva» ha llevado a políticos y periodistas por igual, a difundir fotografías editadas, videos descontextualizados y francas mentiras contra el gobierno federal, funcionarios, artistas, deportistas, etc.

Las columnas de opinión vaticinan desastres, se ocupan de medir con lupa la popularidad del presidente, si dijo una palabra por otra, dejando de lado el verdadero análisis de una sociedad que esta cambiando y que exige justicia, una sociedad que no merece el nivel periodístico que hoy se «oferta».

Cabe recordar a la ciudadanía que somos nosotros en gran parte los responsables directos de distinguir qué tipo de información «consumimos» ya que hasta el momento la prensa no se está regulando con la prensa como dice el propio Andrés Manuel López Obrador, por el contrario, parece que vivimos una grave crisis en los medios de comunicación, que si bien no se les pide ser afines a ningún gobierno o ideología, si se les debe exigir mayor rigor periodístico y verificar la información que elaboran antes de difundirla de manera masiva.

¿Se habrá aprendido algo de este hecho o seguiremos igual?

En Opinión de:

Avse Fernando Flores.
Sociólogo por la UAQ y UV
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